Cada 20 de junio, Argentina celebra el Día de la Bandera en homenaje a Manuel Belgrano, creador del principal símbolo patrio y una de las figuras más importantes de la historia nacional. La fecha recuerda el aniversario de su fallecimiento, ocurrido en 1820.
Aunque la bandera argentina forma parte de la vida cotidiana de millones de personas, su historia guarda curiosidades y detalles que no siempre son conocidos. A continuación, cinco datos para entender mejor el origen de este emblema nacional.
La bandera nació en plena lucha por la Independencia
Manuel Belgrano creó la bandera el 27 de febrero de 1812, en medio de las guerras por la Independencia.
Ese día la izó por primera vez a orillas del río Paraná, en la actual ciudad de Rosario. Lo hizo mientras comandaba las baterías militares Libertad e Independencia, construidas para defender la costa de posibles ataques realistas.
Además, la creación de la bandera respondió a la necesidad de contar con un símbolo propio que identificara a las tropas revolucionarias.
Belgrano la creó sin autorización del gobierno
Pocos días antes, el Primer Triunvirato había aprobado oficialmente el uso de la escarapela nacional. Sin embargo, no había autorizado la creación de una nueva bandera.
A pesar de ello, Belgrano decidió confeccionarla e izarla. Cuando las autoridades tomaron conocimiento de la situación, le ordenaron ocultarla para evitar conflictos diplomáticos con España.
En ese momento, además, la Independencia aún no había sido declarada formalmente.
Por esa razón, la bandera tardó varios años en ser reconocida oficialmente como símbolo patrio.
El Sol de Mayo fue incorporado años después
La primera bandera creada por Belgrano estaba formada únicamente por las franjas celestes y blancas.
Recién en 1818 se incorporó el Sol de Mayo. La decisión fue tomada durante el gobierno de Juan Martín de Pueyrredón y se inspiró en el sol que aparecía en las primeras monedas patrias.
Durante muchos años coexistieron dos versiones oficiales. Por un lado, la bandera con el Sol de Mayo era utilizada por el Estado y las Fuerzas Armadas. Por otro, la versión sin el sol estaba destinada al uso civil.
Finalmente, en 1985, la Ley 23.208 autorizó a todos los ciudadanos argentinos a utilizar la bandera con el Sol de Mayo.
La bandera fue creada apenas nueve días después de la escarapela
La historia de ambos símbolos patrios está estrechamente vinculada.
El 18 de febrero de 1812, el Primer Triunvirato aprobó oficialmente la escarapela nacional. Apenas nueve días después, Belgrano creó la bandera utilizando los mismos colores.
De esta manera, en poco más de una semana nacieron dos de los emblemas más representativos de la identidad argentina.
¿Por qué la bandera es celeste y blanca?
El origen de los colores de la bandera continúa siendo motivo de análisis entre historiadores e investigadores.
Una de las teorías más difundidas sostiene que Belgrano se inspiró en los colores del cielo. Además, esos tonos estaban asociados tradicionalmente al manto de la Inmaculada Concepción.
Por otra parte, el celeste y blanco también habían sido utilizados por la monarquía española a través de la Orden de Carlos III, una de sus máximas distinciones.
Posteriormente, esos colores fueron adoptados por el Regimiento de Patricios y dieron origen a la escarapela nacional.
Como la bandera fue creada pocos días después de la aprobación de la escarapela, los historiadores consideran que Belgrano tomó esos colores como base para diseñar el nuevo símbolo patrio.
Aunque no existe un documento en el que explique de manera explícita su elección, estas influencias ayudan a comprender el origen de los colores que hoy identifican a la Argentina.
Un símbolo que une a los argentinos
Más de dos siglos después de su creación, la bandera argentina continúa representando la identidad, la historia y los valores de todo un país.
Cada 20 de junio, escuelas, instituciones y comunidades de todo el territorio nacional la homenajean recordando el legado de Manuel Belgrano y el significado de uno de los símbolos más importantes de la Nación.

